
Muestra una arquitectura gótica de marcado caracter románico puro y estilo cisterciense, austero y castral.
La fabrica de los muros es de piedra labrada y todas las dependencias se cubren con bóvedas de cañón, en ocasiones algo apuntadas, que arrancan de impostas muy simples formadas por un cordón moldurado. Los huecos de las puertas están forjados con arcos de amplio y generoso dovelaje.
Tiene un perimetro de 230 metros y una altura media de veinte metros, y 64 metros sobre el nivel del mar.
Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, tanto en las estancias templarias como en las estratégicas e intrincadas dependencias pontificias que realizaría mas tarde Benedicto XIII. Pero tal vez, el mayor interés arquitectónico del castillo se encuentra en la solución abovedada del cuerpo de guardia y en la austeridad y severa proporción de la Basilica de los Templarios.
17 diciembre 2006
El Castillo
Publicadas por
Jaime Sanz
a la/s
10:29 a. m.
Etiquetas: Historia, Paseando por Peñiscola
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


No hay comentarios.:
Publicar un comentario